30 de març, 2013

Arquitectura i pintura de la Bauhaus

La fundació Juan March, a Madrid, va presentar el passat 22 l'exposició Paul Klee: maestro de la Bauhaus i aquesta setmana realitzarà un cicle de conferències titulat Klee, un maestro. El cicle consta de dues conferències:

En la primera, dimarts 2 d'abril, Luis Fernández Galiano, arquitecte i catedràtic de Projectes de l'Escola d'Arquitectura de la Universitat Politècnica de Madrid, aborda El tiempo de la Bauhaus.

En la segona, dijous 4, José Giménez, catedràtic d'Estètica i Teoria de les Arts de la Universitat Autònoma de Madrid, parlarà sobre  Paul Klee: el equilibrista de lo visible.

És una ocasió per a presentar-vos, si no ho coneixeu encara, les conferències que, des de 1975, aquesta fundació ens ofereix en audio per a poder sentir-les o baixar-nos-les en mp3. Conferències d'art, literatura, filosofia, cine, història, arquitectura, arqueologia, etc.., i algunes d'elles acompanyades d'imatges o vídeos.

Així, per exemple, si volem sentir les conferències sobre la bauhaus i Paul Klee de la pròxima setmana, podem fer-ho entrant en la pàgina de la fundació.

Els participants resumeixen la seua intervenció de la següent manera:


El tiempo de la Bauhaus

Luis Fernández-Galiano
La arquitectura y el diseño modernos se gestaron en el periodo de entreguerras en una escuela alemana de artes y oficios. Dirigida por el arquitecto Walter Gropius durante su primera década, la Bauhaus inició su trayecto en 1919 en la ciudad de Goethe, la provinciana Weimar, vivió su etapa más influyente tras su traslado a Dessau, un núcleo industrial en declive donde el propio Gropius construyó una sede emblemática, y terminó su recorrido en Berlín, clausurada por el partido nazi que se hizo con el poder en 1933. Por sus talleres y estudios pasaron grandes artistas, fotógrafos, diseñadores industriales, gráficos y de mobiliario, además de algunos de los arquitectos fundadores de la modernidad.
Paul Klee se incorporó a la Bauhaus en 1920, y permaneció hasta 1931, de manera que vivió tanto el periodo más iluminado de la escuela —catalizado por las inclinaciones místicas del también suizo Johannes Itten—, como la etapa más racionalista y funcional, iniciada en 1923 bajo la influencia de Van Doesburg y el neoplasticismo holandés. En compañía de su muy próximo Wassily Kandinsky, pero también de Andreas Feininger, Oskar Schlemmer, Herbert Bayer, Marcel Breuer, Laszlo Moholy-Nagy o el matrimonio Albers (y por supuesto de los sucesivos directores arquitectos, Gropius, Hannes Meyer y Mies van der Rohe) el introvertido Klee formó parte de una experiencia pedagógica que transformaría la cultura visual contemporánea, y que con el forzado exilio a Estados Unidos de muchos de sus protagonistas —Gropius, Mies, Moholy-Nagy, Breuer, Albers— difundiría sus premisas, convertidas en el ‘estilo Bauhaus’, por todo Occidente.
Paul Klee. El equilibrista de lo visible
José Jiménez
"El arte no reproduce lo visible, sino que hace lo visible." La primera frase de Paul Klee en su "Confesión creativa", un texto de 1920 en su época de plena madurez, es a la vez una reflexión sobre el proceso artístico: acerca de cómo se despliega la construcción de la obra, y una declaración rotunda de intenciones sobre la finalidad del arte. Más allá de toda sumisión mimética, Klee sitúa el objetivo de las artes plásticas no ya en la mera reproducción, sino en la construcción o realización de lo visible. Si ese es el objetivo, el artista debe recorrer territorios problemáticos, desconocidos, en busca de ese material que debe plasmarse como horizonte de la visión. En mi conferencia, PAUL KLEE: EL EQUILIBRISTA DE LO VISIBLE, reconstruyo esa tensión de búsqueda incierta que caracteriza el itinerario de Paul Klee, tanto en el plano creativo como en su actividad pedagógica, especialmente en la Bauhaus, y en su densa reflexión a través de la escritura.

Sometido a la presión de fuerzas opuestas, el artista: Klee, actúa como un equilibrista balanceándose sobre una cuerda tendida sobre el vacío, persiguiendo un equilibrio siempre difícil de alcanzar. Entre la estabilidad deseada y el reconocimiento de la petulancia por haber pretendido ir más allá de lo que la fragilidad humana es capaz de alcanzar, Paul Klee acude en diversos momentos de su obra a esa figura: la del equilibrista, como expresión de esa búsqueda de resultados inseguros. Aquí estamos, en este mundo azaroso, suspendidos sobre el vacío, intentando llegar, incluso por encima de nuestras fuerzas, con el apoyo de las ocasionales pértigas de todo tipo que encontramos en nuestro camino, intentando ir más allá. Intentando ver, conocer, sentir: intentando dar forma a lo visible.


Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada

Ens agradaria compartir les teues opinions i idees.